UMSS

Universidad Mayor de San Simon
Facultad de Medicina
Programa de Fisioterapia y Kinesiologia
Apoyo Nutricional
Docente: Dr. Víctor Hugo Ortuño Cárdenas
Estudiante: Vargas Revollo Pamela
Cochabamba - Bolivia

sábado, 6 de diciembre de 2014

Tríptico Español



Tríptico Quechua



Anatomía del Aparato Digestivo

Cavidad bucal

La boca aparece rodeada por unos pliegues de la piel, llamados labios. Dentro de la boca se encuentran los dientes cuya función es cortar,trocear y triturar los alimentos (digestión mecánica).

En la boca encontramos también la lengua, que tiene una gran cantidad de papilas gustativas, cuya función es la de mezclar los alimentos y facilitar su tránsito hacia el esófago.En la cavidad bucal desembocan las glándulas salivales, que segregan saliva,cuyas funciones son:
Actuar de lubricante, Destruir parte de las bacterias ingeridas con los alimentos, Comenzar la digestión química de los glúcidos mediante una enzima, la amilasa o ptialina, que rompe el almidón en maltosa.
Una vez finalizado los procesos que tienen lugar en la cavidad bucal, se produce la deglución del alimento ingerido.


 Faringe


La faringe es un tubo muscular que comunica el aparato digestivo con el respiratorio.
Para que las vías respiratorias permanezcan cerradas durante la deglución, se forma en la faringe un repliegue, llamado epiglotis, que obstruye la glotis. De esta forma se impide que el alimento se introduzca en el sistema respiratorio.



Esófago

Es un conducto recto y musculoso. Sus contracciones musculares producen el movimiento peristáltico que hace avanzar el bolo alimenticio hacia el estómago.

Estómago
Constituye una dilatación del tubo digestivo, donde se almacenan los alimentos durante un tiempo para que pasen al intestino en un estado de digestión avanzado.
Se compone de :
Una región cardíaca, que limita con el esófago mediante un esfínter llamado cardias, una región media, llamada cuerpo y una región pilórica que comunica con el intestino a través del esfínter pilórico.
El estómago es musculoso, por lo que gracias a sus contracciones, se completa la acción mecánica. Además en él se realiza parte de la digestión química, gracias a la acción del jugo gástrico, segregado por las glándulas de las paredes.
En el estómago se produce la absorción de agua, alcohol y de algunas sales minerales.
En general, después de permanecer en el estómago el tiempo necesario, los alimentos forman una papilla, llamada quimo, que pasará poco a poco al intestino.

El páncreas




El páncreas es una glándula mixta, porque segrega hormonas (componente endocrino), y jugo pancreático (componente exocrino).
El jugo pancreático llega al intestino a través del conducto de Wirsung, que desemboca junto con el colédoco, en la ampolla de Vater.



El hígado



La misión del hígado es fundamentalmente metabólica, pero contribuye a la digestión mediante la bilis. Ésta se almacena en la vesícula biliar. Desempeña un papel importante en la digestión de las grasas, ya que contribuye a dividir las sustancias grasas en partículas más pequeñas con lo que se facilita el ataque de las enzimas lipasas al aumentar la superficie de las gotas de grasa.


Intestino


El intestino se divide en dos tramos:
Intestino delgado: Formado por tres porciones: Duodeno; Yeyuno; Íleon
Se realizan dos funciones distintas: La digestión química total de los alimentos y La absorción de éstos.
En este tramo desembocan:
El hígado, que segrega la bilis; El páncreas que segrega el jugo pancreático. Además en las paredes de la mucosa intestinal existen otras glándulas como las Glándulas de Brünner que segregan mucus y las glándulas de Lieberkühn, que segregan jugo intestinal.
El resultado de la acción de estos jugos es conseguir que: Los glúcidos se transformen en monosacáridos, las grasas se rompan en ácidos grasos y glicerina, y las proteínas se rompan en aminoácidos.
Al finalizar la digestión, el quimo se ha transformado en un líquido lechoso, llamado quilo formado por: Productos residuales se encuentran las paredes celulósicas de los vegetales, a cuyas expensas viven una serie de bacterias sapròfitas simbiontes (flora intestinal), que producen fermentaciones con desprendimiento de gases. También producen algunas sustancias útiles para el organismo, como la vitamina K.

El Aparato Digestivo y la Digestión

El aparato digestivo está formado por el tracto digestivo, una serie de órganos huecos que forman un largo y tortuoso tubo que va de la boca al ano, y otros órganos que ayudan al cuerpo a transformar y absorber los alimentos.
Los órganos que forman el tracto digestivo son la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado, el intestino grueso (también llamado colon), el recto y el ano. El interior de estos órganos huecos está revestido por una membrana llamada mucosa. La mucosa de la boca, el estómago y el intestino delgado contiene glándulas diminutas que producen jugos que contribuyen a la digestión de los alimentos. El tracto digestivo también contiene una capa muscular suave que ayuda a transformar los alimentos y transportarlos a lo largo del tubo.

El aparato digestivo.

Otros dos órganos digestivos “macizos”, el hígado y el páncreas, producen jugos que llegan al intestino a través de pequeños tubos llamados conductos. La vesícula biliar almacena los jugos digestivos del hígado hasta que son necesarios en el intestino. Algunos componentes de los sistemas nervioso y circulatorio también juegan un papel importante en el aparato digestivo.

¿Por qué es importante la digestión?
Cuando comemos alimentos como pan, carne y vegetales, éstos no están en una forma que el cuerpo pueda utilizar para nutrirse. Los alimentos y bebidas que consumimos deben transformarse en moléculas más pequeñas de nutrientes antes de ser absorbidos hacia la sangre y transportados a las células de todo el cuerpo. La digestión es el proceso mediante el cual los alimentos y las bebidas se descomponen en sus partes más pequeñas para que el cuerpo pueda usarlos como fuente de energía, y para formar y alimentar las células.

¿Cómo se digieren los alimentos?
La digestión comprende la mezcla de los alimentos, su paso a través del tracto digestivo y la descomposición química de las moléculas grandes en moléculas más pequeñas. Comienza en la boca, cuando masticamos y comemos, y termina en el intestino delgado.

Paso de los alimentos a través del aparato digestivo
Los órganos grandes y huecos del tracto digestivo poseen una capa muscular que permite que sus paredes se muevan. El movimiento de estas paredes puede impulsar los alimentos y los líquidos, y mezclar el contenido dentro de cada órgano. Los alimentos pasan de un órgano a otro mediante un movimiento muscular que se llama peristaltismo. La acción del peristaltismo se parece a la de una ola del mar moviéndose por el músculo. El músculo del órgano se contrae estrechándose y después mueve lentamente la porción contraída hacia la parte inferior del órgano. Estas ondas alternadas de contracciones y relajaciones empujan los alimentos y los líquidos a través de cada órgano.
El primer movimiento muscular importante ocurre cuando ingerimos alimentos o líquidos. Aunque el ingerir es parte de un proceso voluntario, en cuanto empieza se vuelve involuntaria y pasa a estar bajo el control de los nervios.
Los alimentos que acabamos de ingerir pasan al siguiente órgano que es el esófago, que conecta la garganta con el estómago. En la unión del esófago y el estómago hay una válvula en forma de anillo llamada válvula pilórica que cierra el paso entre los dos órganos. Sin embargo, a medida que los alimentos se acercan al anillo cerrado, los músculos que lo rodean se relajan y permiten el paso al estómago.
El estómago debe realizar tres tareas mecánicas. Primero, debe almacenar los alimentos y los líquidos ingeridos. Para ello, el músculo de la parte superior del estómago debe relajarse y aceptar volúmenes grandes de material ingerido. La segunda tarea es mezclar los alimentos, los líquidos y el jugo digestivo producido por el estómago. La acción muscular de la parte inferior del estómago se encarga de esto. La tercera tarea del estómago es vaciar su contenido lentamente en el intestino delgado.
Varios factores afectan el proceso de vaciar el estómago, como el tipo de los alimentos y el grado de actividad muscular del estómago y del intestino delgado. Los carbohidratos, por ejemplo, son los que pasan la menor cantidad de tiempo en el estómago, mientras que las proteínas permanecen más tiempo, y las grasas son las que pasan la mayor cantidad de tiempo. A medida que los alimentos se digieren en el intestino delgado y se disuelven en los jugos del páncreas, el hígado y el intestino, el contenido intestinal se va mezclando y avanzando para facilitar la digestión posterior.
Finalmente, todos los nutrientes digeridos se absorben a través de las paredes intestinales y se transportan a todo el cuerpo. Los productos de desecho de este proceso comprenden partes no digeridas de los alimentos, conocidas como fibra, y células viejas que se han desprendido de la mucosa. Estos materiales son impulsados hacia el colon, donde permanecen hasta que se expulsa la materia fecal durante la deposición.

La producción de los jugos digestivos
Las glándulas digestivas que actúan primero son las glándulas salivares de la boca. La saliva que producen las glándulas contiene una enzima que comienza a digerir el almidón de los alimentos y lo transforma en moléculas más pequeñas. Una enzima es una sustancia que acelera las reacciones químicas en el cuerpo.
El siguiente grupo de glándulas digestivas está en la membrana que tapiza el estómago. Éstas producen ácido y una enzima que digiere las proteínas. Una gruesa capa de moco tapiza la mucosa y evita que la acción acídica del jugo digestivo disuelva el tejido del estómago. En la mayoría de las personas, la mucosa estomacal puede resistir el jugo, a diferencia de los alimentos y de otros tejidos del cuerpo.
Después de que el estómago vierte los alimentos y su jugo en el intestino delgado, los jugos de otros dos órganos se mezclan con los alimentos para continuar el proceso. Uno de esos órganos es el páncreas, cuyo jugo contiene un gran número de enzimas que descomponen los carbohidratos, las grasas y las proteínas de los alimentos. Otras enzimas que participan activamente en el proceso provienen de glándulas en la pared intestinal.
El segundo órgano, el hígado, produce la bilis, otro jugo digestivo. La bilis se almacena en la vesícula biliar entre las comidas. Cuando comemos, la bilis sale de la vesícula por las vías biliares al intestino y se mezcla con las grasas de los alimentos. Los ácidos biliares disuelven las grasas en el contenido acuoso del intestino, casi del mismo modo que los detergentes disuelven la grasa de una sartén. Después de que las grasas se disuelven, las enzimas del páncreas y de la mucosa intestinal las digieren.

Absorción y transporte de los nutrientes
La mayoría de las moléculas digeridas de los alimentos, y el agua y los minerales provenientes de la dieta se absorben a través del intestino delgado. La mucosa del intestino delgado contiene muchos pliegues cubiertos de proyecciones diminutas llamadas vellosidades. Éstas sucesivamente están cubiertas de proyecciones microscópicas llamadas microvellosidades. Estas estructuras crean una superficie amplia a través de la cual se pueden absorber los nutrientes. Hay células especializadas que permiten que los materiales absorbidos atraviesen la mucosa y pasen a la sangre, que los distribuye a otras partes del cuerpo para almacenarlos o para que pasen por otras modificaciones químicas. Esta parte del proceso varía según los diferentes tipos de nutrientes.

Carbohidratos. 
Los carbohidratos digeribles (fécula y azúcar) se descomponen en moléculas más sencillas por la acción de las enzimas de la saliva, del jugo pancreático y de la mucosa intestinal. La fécula se digiere en dos etapas: primero, una enzima de la saliva y del jugo pancreático lo descompone en moléculas de maltosa; luego una enzima de la mucosa del intestino delgado divide la maltosa en moléculas de glucosa que pueden absorberse en la sangre. La glucosa va por el torrente sanguíneo al hígado, en donde se almacena o se utiliza como fuente de energía para las funciones del cuerpo.
Los azúcares se digieren en un solo paso. Una enzima de la mucosa del intestino delgado digiere la sacarosa, también llamada azúcar común, y la convierte en glucosa y fructosa, cada una de las cuales puede absorberse en el intestino y pasar a la sangre. La leche contiene lactosa, otro tipo de azúcar que se transforma en moléculas fáciles de absorber mediante la acción de otra enzima que se encuentra en la mucosa intestinal.
La fibra no se puede digerir y pasa por el tracto digestivo sin ser transformada por las enzimas. Muchos alimentos contienen fibra soluble e insoluble. La fibra soluble se disuelve fácilmente en agua y adquiere una textura blanda, como un gel, en el intestino. La fibra insoluble, por el contrario, pasa por el intestino casi sin modificación.
Proteína. Los alimentos como carne, huevos y frijoles están formados por moléculas enormes de proteínas que deben ser digeridas por enzimas antes de que se puedan utilizar para producir y reparar los tejidos del cuerpo. Una enzima del jugo gástrico comienza la digestión de las proteínas que comemos. El proceso termina en el intestino delgado. Allí, varias enzimas del jugo pancreático y de la mucosa intestinal descomponen las enormes moléculas en unas mucho más pequeñas, llamadas aminoácidos. Éstos pueden absorberse en el intestino delgado y pasar a la sangre, que los lleva a todas partes del cuerpo para producir las paredes celulares y otros componentes de las células.

¿Cómo se controla el proceso digestivo?
Reguladores hormonales
Las principales hormonas que controlan las funciones del aparato digestivo se producen y se liberan a través de las células de la mucosa del estómago y del intestino delgado. Estas hormonas se liberan en la sangre del tracto digestivo, regresan al corazón y por las arterias, y de nuevo hacia el aparato digestivo, en donde estimulan la producción de los jugos digestivos y provocan el movimiento de los órganos.
Las principales hormonas que controlan la digestión son la gastrina, la secretina y la colecistocinina.


Otras hormonas del aparato digestivo regulan el apetito:
Ambas hormonas actúan sobre el cerebro para regular el consumo de alimentos para obtener energía. Los investigadores están estudiando otras hormonas que pueden participar en la inhibición del apetito, incluidos el péptido 1 similar al glucagón (“GPL-1” en inglés), la oxintomodulina (“OXM” en inglés) y el polipéptido pancreático (“PPY” en inglés).

Reguladores nerviosos
Dos clases de nervios controlan la acción del aparato digestivo.
Los nervios extrínsecos (de afuera) llegan a los órganos digestivos desde el cerebro o desde la médula espinal y provocan la liberación de dos sustancias químicas: la acetilcolina y la adrenalina. La acetilcolina hace que los músculos de los órganos digestivos se contraigan con más fuerza y empujen mejor los alimentos y líquidos a través del tracto digestivo. También hace que el estómago y el páncreas produzcan más jugo digestivo. La adrenalina tiene el efecto opuesto, relajando el músculo del estómago y de los intestinos y disminuyendo el flujo de sangre a estos órganos, retardando o deteniendo la digestión.
Los nervios intrínsecos (de adentro) forman una red muy densa incrustada en las paredes del esófago, el estómago, el intestino delgado y el colon. La acción de estos nervios se desencadena cuando las paredes de los órganos huecos se estiran con la presencia de los alimentos. Liberan muchas sustancias diferentes que aceleran o retrasan el movimiento de los alimentos y la producción de jugos en los órganos digestivos.
Juntos, los nervios, las hormonas, la sangre y los órganos del aparato digestivo llevan a cabo las tareas complejas de digerir y absorber nutrientes de los alimentos y los líquidos que se consumen todos los días.

Alimentos y Nutrientes para el Sistema Digestivo

El encargado de convertir los alimentos en nutrientes para el cuerpo es el sistema digestivo. Para que esto ocurra su función debe ser normal y constante, aunque lo ideal es que el metabolismo trabaje y sea capaz de llevar a cabo la digestión de manera natural lo consumido.
Los estilos de vida actuales, en donde predomina el sedentarismo y el difícil acceso a la comida saludable hacen que la actividad digestiva se desarrolle con muchas dificultades.

Ahora te mostramos una lista de 12 alimentos que benefician y perjudican tu sistema digestivo para que lo tengas en cuenta.
¿Cómo es tu digestión? ¿Sueles tener muchos problemas digestivos?

Las grasas y frituras


Se recomienda disminuir su consumo al máximo.

Es recomendable ser cuidadoso con el consumo de alimentos con un alto porcentaje de grasa, así como con los alimentos fritos. La razón principal es porque aumentan los niveles de colesterol malo, y afectan a la digestión pues le dan al estómago una dura carga de trabajo, que llega a provocar reflujo y ardores.
Las personas que sufren del síndrome de intestino irritable, también deben evitar al máximo el consumo de estos alimentos.
Mantequilla, nata, mayonesa, algunos quesos fuertes, embutidos como tocino y salchichas, costillas de cerdo, helados, leche entera, y carnes grasosas, son algunos de los alimentos que debes evitar por su alto contenido de grasas saturadas.

Los picantes

Tienen propiedades benéficas para la salud, siempre y cuando se consuman en cantidades pequeñas.
Los ajís es uno de los ingredientes básicos en la cocina, pero para el organismo puede representar un peligro.
Si se consume con moderación, trae algunos beneficios a la salud, como protección contra refriados, ayuda a disminuir los niveles de colesterol malo, y además es un excelente anticoagulante. Esto es debido a que contiene vitamina A y C y proteínas.
Pero si no tienes cuidado con la cantidad que ingieres tu sistema digestivo se puede ver afectado, ya que puede causar desde ligeras irritaciones en el esófago y estómago, acidez estomacal, hasta desencadenar Síndrome de intestino irritable.

Los productos lácteos

Estos derivados de animal son delicados por su composición, por lo que debes ser cuidadoso con su consumo.
La leche y el queso son productos con un alto contenido de calcio, fundamental para fortalecer la masa ósea y prevenir enfermedades como la osteoporosis.
Sin embargo, este tipo de alimentos llegan a contener grandes cantidades de grasa animal saturada. Por otro lado también llegan a producir intolerancia a la lactosa.
Esta se da debido a la falta de lactosa en el organismo, y la función de esta enzima es descomponer la lactosa, que es el azúcar de la leche.
Quienes ya la padecen, es importante que se mantengan lejos de estos productos, ya que su consumo provoca diarrea, gases y distensión abdominal.









El alcohol

La idea es que el consumo no supere los dos vasos de alcohol.
Una de las principales efectos de beber alcohol es la relajación del cuerpo.
Sin embargo, si se consume sin moderación, puede producir un daño: relaja el esfínter esofágico, lo cual genera reflujos o ardor estomacal. También puede inflamar la membrana de mucosa del estómago impidiendo la absorción de nutrientes.
En caso de no tener problemas gastrointestinales, el consumo moderado no produce daños, pero en exceso causa diarrea y calambres.

El chocolate

Su consumo en exceso complica el proceso digestivo.
El chocolate puede ser perjudicial para la digestión cuando se sufre de intestino irritable oestreñimiento crónico. Su efecto es un tránsito lento, dolores de cabeza y malestar abdominal.
Además, su contenido de cafeina puede provocar calambres, distensión abdominal y diarrea, si se consume en exceso.

El té y bebidas carbonatadas

No importa la temperatura de los líquidos.
El beneficio del , el café y las bebidas carbonatadas es que producen una relajación en el esfínter esofágico y evitan la acidez estomacal. Pero también pueden llegar a producir consecuencias desfavorables porque, al ser diuréticos, pueden causar diarrea y contracciones en determinadas zonas del cuerpo.
Hay que destacar que las bebidas que contienen cafeína están prohibidas para las personas que sufren de reflujo gastroesofágico o acidez estomacal.

El yogurt

Además del calcio, este lácteo posee otros beneficios para la salud
El ser humano posee millones de bacterias en el intestino que ayudan en el proceso digestivo. El yogurt contiene probióticos-bacterias que sirven para equilibrar la flora intestinal- que favorecen ladigestión.
Existe una gran variedad de yogurt, pero no todos poseen bacterias saludables. La recomendación es que te fijes en la etiqueta antes de comprarlos.

Las carnes blancas

Son más saludables si son cocinadas al vapor o a la parilla.
Los nutriólogos recomiendan incluir en la dieta diaria carnes con bajo contenido de grasas, ya que son más saludables que las carnes rojas y facilitan la digestión.
El organismo digiere mucho más rápido el pollo, pavo, pescado u otras carnes 

magras, las cuales están lejos de ser un riesgo para la salud.




Los granos integrales

Ayudan a prevenir enfermedades como el cáncer, diabetes tipo 2 o problemas cardiovasculares.
Los productos que son fabricados a base de granos enteros como el pan de trigo integral, la avena o el arroz integral, son perfectos para la digestión porque facilitan el movimiento intestinal.
Para que su consumo sea efectivo y beneficioso para la salud se recomienda incluir de 20 a 30 gramos al día. Además, la fibra provocará la sensación de saciedad y 
bajará los niveles de colesterol.












Los plátanos



Poseen una alta cantidad de propiedades nutritivas.


El plátano es fundamental para restaurar el proceso de digestión en caso de padecer diarrea.
Esta fruta recupera los electrolitos y potasio que fueron desechados. Al mismo tiempo, debido a su contenido de fibra soluble e hidratos de carbono, facilita y estimula la digestión, combate la acidez y sirve para tratar úlceras.

El jengibre

Gracias a sus propiedades brinda beneficios medicinales.




El jengibre es un alimento completamente saludable, de sabor picante y amargo, que se ha utilizado por muchos años en países de occidente, principalmente en la cocina y como remedio casero. Alguna de sus propiedades son aliviar nauseas, vómitos, mareos, gases y cólicos.



Su consumo puede aprovecharse de diversas formas, pero para el proceso digestivo se recomienda eninfusión o tisana. De igual manera, la cantidad que consumas debe ser moderada, ya que de lo contrario puede provocar malestar estomacal, como la acidez.